lunes, 31 de marzo de 2014

FOTOS
Orquesta de instrumentos folclóricos iberoamericanos
Autora del proyecto / pianista de la orquesta (2005-11): M. L. Lens

Concierto en Aluminé, 25 de mayo de  2010






Proyecto premiado en el  I  Encuentro Nacional de Educación Artística (OEA / Ministerio de Educación de Nación, AECID), Buenos Aires, mayo-junio 2010. Elegido entre las cinco mejores experiencias educativo-artísticas del país.












Exposición proyectos (autora: M. L. LENS) en el cierre del curso de posgrado Tecnología aplicada a la creación musical y sonora, Ministerio de Cultura de España (LIEM-CDMC), Madrid, 22/11-03/12/2010


Proyecto Orquesta de instrumentos iberoamericanos





Proyecto Música iberoamericana para orquestas de instrumentos folclóricos










domingo, 30 de marzo de 2014

PICASSO, GAUDÍ, GARCÍA  LORCA  Y  EDGAR  VARÈSE: SIGLO  XX
Y  METAMORFOSIS  ARTÍSTICAS  
María Luisa Lens

El siglo XX es testigo de innumerables cambios, cambios que suponen retrocesos y cambios que implican progresos. Si pensamos en los retrocesos, inevitablemente nos acordaremos de las guerras mundiales, los conflictos internos en Europa, en Oriente, y de todo lo implícito a dichos conflictos: desarrollo de nuevas armas bélicas, destrucción, muerte, degradación, pobreza, etc.
Si pensamos en los cambios que conllevan progresos, el siglo XX se caracteriza por un sin fin de descubrimientos e inventos. Las fuentes energéticas  del siglo XIX siguen en vigencia en este nuevo siglo, pero con el desarrollo adicional de la electricidad industrial y la búsqueda del dominio de la energía atómica. Las industrias metalúrgicas constituyen el centro de rivalidad entre ingleses y alemanes. En este periodo, las principales innovaciones tecnológicas tienen que ver con la industria, con la revolución de los medios de transportes y los medios de comunicación:
* en 1912 se construye, para los ferrocarriles del estado de Prusia, la primera locomotora Diesel de gran potencia del mundo, iniciándose el constante desarrollo de la tracción diesel de transmisión eléctrica;
* aparecen los tranvías;
*  las distancias se acortan, en 1903 los hermanos Wright, realizan el primer vuelo en avión; posteriormente se construyen los Zeppelin;
* aparece el automóvil, el medio de locomoción predominante, que empieza a producirse en serie;
* los viajes en grandes barcos y transatlánticos, construidos con cascos de acero, se ponen de moda;
* Marconi -que ya había logrado la primera comunicación inalámbrica en 1899-  habla por radiofonía (onda corta) desde Londres a Sydney en 1925;
* se desarrolla la fotografía, la industria cinematográfica y se obtienen, además, las primeras imágenes por televisión (1928), creadas a partir del invento del cinescopio  en  los años veinte.
Otros inventos, agilizan la vida económica y social, se produce una  modernización en el sistema bancario y financiero:
* aparece el dinero electrónico (1918), a través del movimiento telegráfico de fondos;
* se inventa el camión blindado (1920), ideado por Leonardo da Vinci hace siglos, que permitió que se transportaran grandes sumas de dinero con mayor seguridad, lo que llevó a un mayor movimiento de dinero.
            Otros avances tienen que ver con las investigaciones médicas y el hallazgo de sustancias contra las infecciones, como la penicilina y otros antibióticos. Tal vez el aporte más importante sea el de Alejandro Fleming, quien en 1929 descubre la penicilina. Los científicos Landsteiner   y  Wiener  descubren el factor Rh de la sangre. Einstein enuncia su Teoría especial de la relatividad (1905) y su Teoría general de la relatividad (1916). Las Matemáticas se desarrollan y ramifican; el cálculo de matrices será una herramienta fundamental en la mecánica cuántica; aparece el cálculo vectorial.
            Hay una mejora y profundización de los conocimientos en agricultura, alimentación y técnicas de conservación de alimentos. Se incrementan y desarrollan las industrias textiles. Las enormes posibilidades de  innovación  inundan el mercado y otorgan -a la vez- beneficios a todas las esferas de la vida social. Los métodos y prácticas laborales cambian radicalmente a causa de la sustitución de la mano de obra y a la mecanización de las actividades.

Pero, ¿sólo los cambios tecnológicos y los avances médicos dan significación al modernismo?
El modernismo no se resume en avances científicos sino que se adentra en el ser humano mismo y en una postura particular con respecto al pasado, al presente y al futuro. El modernismo intenta hacer de la propia vida una obra de arte. Es ante todo un conjunto de ideales y principios estéticos para ser aplicados en todas las áreas de la vida, incluyendo la apariencia personal, la arquitectura, la decoración, el arte y el diseño.
Baudelaire[1] usa el término modernidad en 1859, para expresar lo que caracteriza al artista moderno. Sus poemas Las flores del mal (1857) y sus trabajos de crítica literaria, El arte romántico[2], constituyen la síntesis y superación del espíritu romántico y el desprecio de sus ideales, que habían gobernado al arte hasta el momento; son el punto partida hacia la modernidad. Acerca del modernismo y del hombre moderno, Baudelaire diría en 1863[3]:
Así va, corre, busca. ¿Qué busca? Con seguridad que este hombre, tal como lo he descrito, este solitario dotado de una imaginación activa, viajando siempre a través del gran desierto de los hombres, tiene un objetivo más elevado que el de un simple paseante, un objetivo más general, distinto del placer fugitivo de la circunstancia. Busca ese algo que se nos permitirá llamar el modernismo, pues no se presenta mejor palabra para expresar la idea en cuestión. Se trata para él de sonsacarle a la moda lo que pueda tener de poético dentro de lo histórico, de extraer lo eterno de lo transitorio.
(...) El modernismo es lo transitorio, lo fugitivo, lo contingente, la mitad del arte, cuya otra mitad es lo eterno y lo inmutable...

El componente eterno está presidido por los principios estéticos de Aristóteles: armonía, orden, simetría, ritmo. Las formas, por su fugacidad, son expresión del fondo espiritual del que derivan.  Esta síntesis logra entrelazar pasado y presente, con la mirada puesta en el futuro y ubica al artista como ser  fundamentalmente introspectivo y en constante observación y crítica del mundo que lo rodea.
El modernismo llegó a convertirse en un movimiento artístico unido a los cambios tecnológicos del siglo XX. En la Europa de comienzos del siglo XX, se generan escuelas y tendencias artísticas con la intención renovadora de avance  y exploración, con Francia y Alemania como grandes centros culturales de la época. Estas tendencias recibieron el nombre de vanguardias. Artísticamente son llamados de vanguardia los grupos o corrientes que presentan propuestas innovadoras, que perciben antes las tendencias del futuro y que tienen como misión anticiparse a su propio tiempo por la audacia de las mismas -realizan el futuro ahora-, por lo cual son polémicos e incomprendidos. El arte moderno se posiciona frente al pasado cultural con una mirada analítica y crítica, valorizando la libertad de acción.
Las energías y los atractivos de esta nueva era de la máquina son un poderoso estímulo para la imaginación, como se refleja en las vanguardias generadas en Francia, Alemania, Italia, Rusia, etc. Un nuevo espíritu actúa ampliamente sobre las artes plásticas, valorizando las formas funcionales, geométricas y abstractas. A estos valores se suma también el factor industrial, con sus nuevos materiales. Estos nuevos materiales de construcción, como el hormigón armado, el vidrio, el cristal y el acrílico, revolucionan la arquitectura y las demás artes;  marcan un camino signado por la renovación, renovación que no es sólo externa y formal sino que significa  -ante todo- la superación sustancial de  diversas maneras antiguas de construir y expresar.
La necesidad de búsquedas y encuentros constantes y continuos del artista se fusiona en el siglo XX con una infinidad de elementos, sustancias, materiales, produciendo una retroalimentación, un circuito creativo, manifestado a través de una multiplicidad de estilos, lenguajes y técnicas, tantos como artistas existan.  Estas búsquedas encuentran en este siglo nuevas maneras de entender el arte, nuevas maneras de percibir y expresar.
La velocidad de transformación de la civilización aumenta. Los cambios que antes llevaban siglos, pasan a hacerse de generación en generación, e incluso en una misma generación. Cuando hablamos de estilo Barroco o estilo Renacentista -por ejemplo- nos referimos a conceptos artísticos que implican y definen un carácter y una tendencia, con un considerable número de artistas y pensadores que los representan. No ocurre esto en el siglo XX.
El desarrollo de los distintos estilos, movimientos o tendencias no se produce evolutivamente, pues surgen casi simultáneamente direcciones estéticas totalmente opuestas. Además, debido al avance en las comunicaciones se produce una difusión rápida e igual intercambio de tendencias, adquiriendo éstas carácter internacionalista. Por esto es prácticamente imposible realizar un estudio por países, ya que el desarrollo de las nuevas ideas estéticas se produce al unísono en todos los países. Imposible resulta también  una caracterización por generaciones, pues los artistas de una misma generación construyen sus ideas, generan sus obras con tendencias variadas y diferentes. El descubrimiento o la creación de una corriente nueva no necesariamente implica abandono de corrientes anteriores.
El artista del siglo XX crea teniendo frente a sí una paleta de amplio espectro de tendencias, lenguajes y técnicas. De acuerdo a su necesidad expresiva, busca y elige lo que le es más afín en ese momento. Frecuentemente encontramos grandes artistas asociados progresiva o simultáneamente a tendencias opuestas.  
Algunos especialistas en Historia del Arte, dividen al siglo XX en tres periodos:
Primeras vanguardias artísticas o corrientes históricas, desde comienzos de siglo hasta 1940-45;
 Segundas vanguardias o corrientes modernas, desde 1940 hasta mediados de 1970;
Post-modernidad, a partir de mediados de 1970.
            Los musicólogos y compositores suelen hablar de primera mitad de siglo  (hasta 1950) y segunda mitad de siglo (desde 1950 en adelante). En esta presentación, únicamente profundizaremos sobre los lenguajes estéticos y vanguardias de la primera mitad del siglo, en general, en las artes plásticas, la arquitectura, el diseño, la literatura, y en particular en la música, con Varèse como centro y enlace entre el ayer, el hoy y el mañana del siglo XX.
            Recién iniciado el siglo XX, se desarrollan en Europa varios movimientos artísticos que tendrán una gran importancia en la evolución posterior del arte. Muchos de estos movimientos son pictóricos, otros pictórico-musicales, otros pictórico-literarios o pictórico-literario-musicales.  El impresionismo (iniciado  a fines del siglo precedente), el fauvismo, el expresionismo, el futurismo y el cubismo son los primeros movimientos innovadores que abren el paso a todas las renovaciones ulteriores. Kandinsky, Matisse y Picasso (en las artes plásticas), Debussy, Schönberg, Varèse, Stravinsky  y otros (en la música), Le Corbusier, Gaudí (en la arquitectura), Kafka, García Lorca, los hermanos Thomas y Heinrich Mann (en la literatura), son algunos de los más originales artistas de comienzos del siglo XX.
            Los nuevos planteamientos de artistas y pensadores revisan los conceptos, no ya académicos, sino sensorialistas, y desarrollan un nuevo sentido de lo ideoplástico, valorando por encima de todo el subjetivismo, en relación con el mundo objetual y la libertad expresiva. Otros movimientos son: el Dadaísmo, el Surrealismo, el arte abstracto, el arte concreto, etc.
            Hemos elegido algunos artistas representativos -aquellos que consideramos más multifacéticos-, para acercarles con mayor claridad las posibles similitudes, diferencias y opuestos en lo que a estilos y lenguajes se refiere. Dentro de las artes plásticas: Pablo Ruiz Picasso (1881-1973), en arquitectura: Antonio Gaudí (1852-1926), en literatura: Federico García Lorca (1898-1936), todos contemporáneos de Edgar Varèse (1885-1965).




Picasso
En la plática, Picasso ejerce enorme influencia en la evolución artística del siglo XX. Su vasta producción sufre constantes y sucesivas metamorfosis estilísticas, como consecuencia del deseo vivo de búsqueda de nuevas maneras de expresión, búsqueda acompañada siempre por la observación y el análisis de todo lo que atrae su espíritu inquieto.
 Los cambios estilísticos en la obra total picassiana se perciben claramente, desde sus manifestaciones tempranas, en donde busca realismo y exactitud de lo representado, pasando por:  *las telas de su juventud neoclásica, llenas del equilibrio y orden (época rosa),   * los primeros pasos del Picasso escultor,   *los cuadros con figuras osificadas y dislocadas de mediados de los años veinte,  *las manifestaciones escultóricas surrealista, en donde no habrá material que desista de usar, ni forma, por imposible o chocante que resulte que no se atreva a convertir en escultura, *las pinturas cubistas,  *los dibujos con tinta, la tauromaquia, y las cerámicas de su madurez artística.
Picasso se sumerge en el cubismo y con esta postura artística, altamente constructiva de reelaboración del mundo real, emerge con una producción numerosa[4]. El afirma que la invención de la fotografía había liberado a los pintores de cualquier obligación de hacer de su arte una reproducción parecida al modelo real, conforme a la tradición que existía desde el Renacimiento.
El poco conocido Picasso ceramista nos muestra a un artista maduro, observador, respetuoso y estudioso del arte de otras culturas, un artista que aprehende y transforma. Platos, fuentes, vasos, jarrones, mosaicos, vasijas, figuras torneadas, placas, componen  su colección en esta especialidad, cuyas temáticas son: animales, naturalezas muertas, paisajes, corridas de toros, retratos, desnudos (El pintor y la modelo), muchas inspiradas en piezas griegas y etruscas.
Gaudí
Un estilo personalísimo, original, renovador, formalmente complejo caracteriza la obra del arquitecto catalán Antoni Gaudí  i Cornet. Se advierte en su obra -como en la de otros artistas contemporáneos suyos- un estilo concebido sobre la comprensión de la belleza intrínseca de las formas puras, esquemáticas y geométricas. Fue el creador de una arquitectura basada en líneas curvas, paraboloides hiperbólicos. El carácter inusual de estas superficies así obtenidas radica en el hecho de ser curvas, pero al mismo tiempo regladas, generadas a partir de rectas que se trazan entre dos aristas no paralelas. Los techos y muros así construidos resultan ser bóvedas cóncavas y convexas a la vez.
Gaudí experimentó estructuras y formas nuevas de manera continuada. Por este motivo, prefería desarrollar sus ideas a escala y en forma corpórea. Sus maquetas tridimensionales en yeso, barro, tela metálica o cartón mojado y moldeado, le acompañaron siempre. Uno de sus biógrafos, Juan Bassegoda Nonell[5], dice al respecto:
...Se había apercibido de que los arquitectos sólo usan las formas que previamente pueden dibujar con dos instrumentos, que son la escuadra y el compás. A lo largo de toda la historia de la arquitectura las formas de los edificios han sido hijas de estos dos simples instrumentos, que permiten dibujar círculos, triángulos, cuadrados o rectángulos, que en el espacio se convierten en prismas, pirámides, cilindros y esferas que dan lugar a los pilares, las cubiertas, las columnas y las cúpulas.
... vio claramente que estas formas geométricas simples rara vez se dan en la Naturaleza, que, por otra parte, construye excelentes estructuras, acreditadas por los largos siglos de eficacia. La estructura de un árbol es de una rara perfección, mucho más compleja y bien resuelta que las estructuras creadas por los arquitectos. No se puede dudar que el esqueleto de los mamíferos es extraordinariamente eficaz y resuelve los problemas con estabilidad y movilidad de manera admirable.
... El fémur es casi hiperboloide, el crecimiento de los tallos alrededor de una rama se hace helicoidalmente y la superficie de la piel entre los dedos de una mano es un paraboloide hiperbólico.
...(el) intento de Gaudí fue sencillamente introducir un cambio de geometría en la arquitectura. Esto puede considerarse una revolución, pero en todo caso una revolución nada traumática, puesto que la geometría de la arquitectura gaudiniana es mucho más antigua que la inventada por los arquitectos.
Las obras más importantes de Gaudí -de las cuales veremos imágenes- son: Iglesia de la Sagrada Familia (aún en construcción, a la que se entregará en tiempo completo desde 1918 hasta su muerte en 1926,  parque Güell (1900-1914), Casa Millá  o  Pedrera (1906-1910), Casa Batlló, Colonia Güell (1908-1914). En todas estas obras se puede apreciar un especial aprovechamiento de la luz natural, que dan  una concepción completamente nueva del espacio.
García Lorca
Federico García Lorca[6] presenta desde sus versos más tempranos la confluencia de una actitud renovadora de la expresión poética junto a temas y recursos de profundo arraigo a su tierra andaluza. Más tarde, encuentra su acento peculiar en la utilización de elementos folklóricos elevados a un plano metafórico. La metáfora es el procedimiento central de su estilo. Lorca maneja metáforas en donde la distancia entre el término real y el imaginario es considerable, hay elementos opuestos, que transmiten efectos sensoriales entremezclados. Su poesía se caracteriza por una gran condensación expresiva y de contenidos. Como dramaturgo, es una de las cimas del teatro español del siglo XX.
Lorca asimila sin problemas las novedades literarias, pero a la vez conserva elementos tradicionales, que tienen relación con el espíritu tradicional de su tierra y su gente. No obstante, desde un punto de vista formal es -sin lugar a dudas- un renovador; encuentra formas para expresarse, a través de un lenguaje siempre personal, original, simbólico y profundamente arraigado, en donde la muerte,  el desgarro amoroso, la valentía, la melancolía y la pasión son sus temáticas recurrentes.
En 1929 viaja a Estados Unidos y escribe su obra lírica más innovadora, Poeta en Nueva York[7], obra de una visión conmovedora y sensible ante el horror por la ausencia de raíces naturales y ante la maquinaria implacable de la ciudad. Estas poesías critican esencialmente a la deshumanización de esta ciudad, encarnada  en los negros, como raza rechazada y oprimida, gemela de los gitanos de su Romancero gitano. Muestra una sociedad impersonal, violenta y desgarrada, alejada y sin deseo de búsqueda de un sueño colectivo que de sentido a la sociedad.
Poeta en Nueva York es formalmente la joya surrealista de la obra lorquiana, con metáforas violentas, oníricas, a veces de difícil interpretación. En esta obra, Lorca abandona las estrofas tradicionales del romance para desarrollar un verso libre lleno de angustia, dolor, desazón y desesperanza.

Futurismo
El Futurismo, que surge en Italia, tendrá grandes consecuencias en el desarrollo de todas las artes. Vinculado al futurismo literario y pictórico, fundado por Marinetti en 1909, Francesco Balilla Pratella (1880-1955), autor del Manifiesto de los músicos futuristas (1910) y La música futurista (1911) propone su nueva teoría, en la que incluye un elemento en la creación musical, que hasta entonces no había sido considerado: el ruido. Sus teorías se basan en que la música es un universo sonoro de movilidad incesante y que hay que conceder mayor importancia a los ruidos de las fábricas, de los aeroplanos, de los trenes y de los transatlánticos. Según esto, la obra musical debe estar dominada por la máquina y por la electricidad.
Las ideas de Balilla Pratella fueron destructoras y técnicamente confusas. En realidad exaltaba la revolución industrial, identificando la máquina con el progreso humano. Entre las composiciones en este estilo, se destaca  Himno a la vida (1913). Sus obras son escasamente conocidas en el mundo musical.
Es Luigi Russolo (compositor, pintor) quien incorpora verdaderamente el ruido a los sonidos musicales tradicionales, con sus instrumentos para producir ruidos: los intonarumori. El ruidismo de Russolo exigía una investigación y clasificación sistemática de los sonidos. Su propuesta son seis familias de ruidos:
1. tonos, estrépitos, explosiones, etc.,
2. silbidos y siseos,
3. murmullos, gorgoteos y susurros,
4. estridores y crepitaciones,
5. sonidos obtenidos por percusión sobre metales, maderas, parches y piedras,
6. voces de animales y de hombres, gritos, gemidos y risas.
            Russolo es -además- el inventor  de un instrumento similar al órgano: el rumorarmonio, capaz de producir intervalos pequeños y ruidos.
            Si bien, los futuristas se dedican a escribir manifiestos en vez de crear obras de artes, es indiscutible la influencia que ejercen sobre sus contemporáneos y las generaciones posteriores, sobre todo en obras de Edgar Varèse,  en la música concreta francesa, surgida de la mano de Pierre Schaeffer  y  Pierre Henry (1950)  y en música electrónica alemana, iniciada en Colonia por Herbert  Eimert (1951).
            Este es el mundo que rodea a Edgar Varèse. Es un mundo enmarcado por la ciencia, los avances tecnológicos, las nuevas posturas estéticas e ideológicas, los cambios, las crisis, las búsquedas vivas, llenas de encuentros fructíferos, pero también es un mundo de desencuentros…
           
Varèse
            El compositor y matemático Edgar Varèse (1885-1965), nace en París. Radicado en Nueva York  desde 1915, compone sus obras más representativas en el período comprendido entre 1919 y 1936. Es el período de mayor fecundidad. De esta época son: Integrales (1926), Arcana (1925-27), Ionisation (1931), Amériques (1918-22), Density  21.5 (1936), entre otras.
            ¿Cuál es la intención creadora de Varèse en estas obras? ¿Qué busca y sobre qué parámetros gestará sus metamorfosis?
            Si de algo estaba convencido Varèse es que la música es más que melodía, armonía y ritmo. Buscaba nuevos principios sin despreciar los pares complementarios tensión-relajación, concentración-disolución, etc. De Integrales, concebida bajo el concepto modernista de espacio-tiempo, afirmaba que esa obra era para unos medios acústicos que todavía no existen, pero que pueden ser realidad y lo serán tarde o temprano[8].
            Varèse hace propias las concepciones de Hoene  Wronski -físico, químico, musicólogo y filósofo de mitad del siglo XIX-, quien decía que la música es la corporificación de la inteligencia que se encuentra en el sonido. Con respecto a esta definición Varèse encuentra una concepción de la música perfectamente inteligible a la vez que nueva y estimulante. Gracias a ella, sin duda, comencé a concebir a la música como espacial, como cuerpos sonoros moviéndose en el espacio. Concepción esta que desarrollé gradualmente e hice mía. Comprendí muy pronto que me sería difícil y aún imposible expresar mis ideas con los medios puestos a mi disposición incluso comencé, a partir de esa época, a acariciar el proyecto de liberar a la música de ese sistema moderado, de rescatarla de las limitaciones impuestas por los instrumentos de uso corriente[9].
            Esta postura lo lleva a experimentar lenguajes, técnicas y recursos nuevos, pero no por la técnica en sí misma o por el recurso como un fin en sí mismo sino por la resultante, la obra de arte, que emerge verdaderamente nueva en cuanto a forma, timbre, tratamiento rítmico, textura.
La forma no es para él un punto de partida, un modelo a seguir o un molde a llenar, sí, en cambio, es el resultado de un proceso. Cada una de mis obras descubre su propia forma. Jamás me tentó ajustar mis ideas a las dimensiones del recipiente. Para poder llenar una caja de forma definida necesitamos algo de forma o dimensiones idénticas o que tenga la elasticidad y forma necesarias para adaptarse a ella. Pero si intenta introducir allí una cosa de forma distinta y de consistencia más sólida -aunque sus volúmenes y dimensiones sean equivalentes- va a romper la caja[10].
La forma musical así vista es como una cristalización, según el término utilizado por Varèse, por analogía con la mineralogía, la cristalografía y las características de los cristales en cuanto a estructura interna y externa.  El cristal -define un importante mineralogista de la época, Nathaniel Arbiter- se caracteriza por una forma exterior y una estructura interna bien definidas. La estructura interna depende de la molécula, es decir del menor agrupamiento de átomos que tienen el mismo orden y la misma composición que la sustancia cristalizada. El crecimiento de esta molécula en el espacio da el cristal entero. Pero, a pesar de la diversidad poco considerable de estructuras internas, el número de figuras es infinito… La forma del cristal es, más que nada, el resultado de una calidad fundamental. Los átomos o iones que dan al cristal su forma tienen dimensiones precisas. Hay fuerzas que los rechazan o atraen. La forma cristalina resulta de la acción recíproca de fuerzas de atracción o de repulsión como así del agrupamiento de los átomos.
¿Pero, cómo se cumple todo esto en una obra musical? ¿Quiere decir, entonces,  que las obras musicales están generadas por átomos? Ciertamente, no se llaman átomos, pero sí  objetos sonoros. Los objetos sonoros son   especies de átomos, de pequeñas partes que van estructurando la obra internamente, constituyen la idea musical generatriz. Son percibidos por el oyente, porque poseen características distintivas; son como personajes principales y secundarios de una obra literaria; aparecen solos o interactúan con otros.  Al comienzo está la idea; es el origen de la estructura interna; ésta se agranda, se rompe en varias formas o grupos sonoros que se metamorfosean sin cesar, cambiando de dirección o velocidad, atraídos o rechazados por diversas fuerzas. La forma de la obra es el resultado de esta interacción. Las formas musicales son tan numerosas como las formas exteriores de los cristales.
            La idea de creación musical de Varèse es simple y compleja a la vez; engloba parámetros que son naturalmente específicos de la música: forma musical, textura, organización de las  alturas, tratamiento rítmico y tímbrico, pero su búsqueda va más allá. Su deseo de encontrar nuevos timbres y de experimentar con masas sonoras de métricas diferentes superpuestas y  desplazadas a velocidades también diferentes, hizo que no sólo imaginara anticipadamente el advenimiento de la música electroacústica, sino también que sus obras previas a esta fuente sonora sean verdaderas precursoras de esta nueva tendencia, que aparecerá a fines de los años cuarenta. Varèse nos dice al respecto:
Reclamé durante tanto tiempo… nuevos instrumentos musicales, que se me acusó de desear la destrucción de los instrumentos tradicionales y el exterminio de los ejecutantes. Esto es totalmente exagerado. Nuestro nuevo medio de liberación no está destinado a suplantar los instrumentos conocidos; en realidad yo mismo sigo utilizándolos. El medio electrónico es un factor aditivo y no destructivo. Gracias al aporte continuo de instrumentos nuevos, el patrimonio musical de Occidente es infinitamente más rico y variado.

        Entre los numerosos poderes con los que la electrónica enriquece la composición musical, para mí, el más preciado es la simultaneidad métrica. Y como mi música se apoya principalmente sobre el movimiento de masas sonoras que no tienen relación entre sí, yo había sentido la necesidad de desplazarlas simultáneamente a velocidades distintas. Yo imaginaba anticipadamente su efecto, pero algo semejante parecía imposible[11].
           
Desde 1936, Varèse se sumerge en el más profundo silencio compositivo, hasta 1946. A partir de 1950, el surgimiento de la música concreta francesa le abrió esa puerta que esperaba hacía tiempo: nuevos medios acústicos que le permitieran llegar a la obra que ya había creado en su interior. Es invitado por Pierre Schaeffer para trabajar en el estudio de Radiodifusión y Televisión Francesa. De esta época son Desserts (1950), Poème  électronique (1958), Nocturnal, Nuit.
                        Volvamos un poco a Ionisation y al componente rítmico, pues ya hemos hablados de forma, textura, timbre, parámetros que se encuentran unificados y desarrollados en esta obra. Varèse quiere alejarse de la idea que asocia el ritmo con la medida y la métrica, por ser reduccionista  y  limitada. El ritmo, en música, da a la obra, no solamente la vida, sino la cohesión. Es el elemento de la estabilidad. Tiene mucho que ver con la cadencia, la que es la sucesión regular de tiempos y de acentos. Por ejemplo, en mis obras el ritmo proviene de efectos simultáneos y recíprocos de elementos independientes que intervienen en lapsos de tiempo previstos, pero irregulares. Esto corresponde sobre todo a la concepción de ritmo en física y en filosofía, es decir, "una sucesión de estados alternativos, opuestos o correlativos"[12]
            Ionisation fue compuesta en entre 1929 y 1931. Es para 13 percusionistas; cada percusionista está en escena a cargo de un número determinado de instrumentos, agrupados por el mismo compositor. Hay en escena un total 40 instrumentos de percusión, entre los que se incluyen: piano (utilización percusiva), dos sirenas operadas a mano -una grave, una aguda- y yunkes, como instrumental no convencional y los que se detallan:

Percusionista


Instrumentos

1

1 platillo suspendido de 18’’
1 bombo de orquesta de 36’’
1 cencerro
1 tam-tam  agudo (16’’)

2

1 tam-tam agudo (16’’)
1 tam-tam grave (30’’-36’’)
1 gong medio (24’’-26’’)

3

1 par de bongós (agudo-grave)
1 tambor militar agudo
2 bombos de orquesta: 1 medio (28’’-30’’), 1 grave (36’’)

4

1 tambor militar
1 tambor militar agudo

5

1 sirena aguda
1 tambor con cuerda (en el centro)

6

1 sirena grave
1 látigo
1 güiro


7

3 cajas chinas (aguda, medio, grave)
1 par de claves
1 triángulo

8

1 tambor agudo, chato (redoblante con bordona, relajada)
2 maracas: 1 aguda, 1 grave

9

1 tarola (de la familia de los redoblantes)
1 tambor agudo, chato (redoblante con bordona)
1 platillo suspendido (18’’)

10

1 par címbalos de mano
1 juego de cascabeles
campanas tubulares

11

1 güiro
1 par de castañuelas
glockenspiel  a piano con resonadores

12

1 pandereta
2 yunkes (muy agudo y agudo)
1 gran tam-tam (36’’, mínimo)

13

1 látigo
1 triángulo
1 juego de cascabeles
piano

Acerca de la utilización de las sirenas en las obras de artes, Varèse dice:
            Cuando estudié a Helmholtz me sentí fascinado por las experiencias con sirenas que describía en su Fisiología del sonido. Yo mismo hice, un tiempo más tarde, algunas modestas experiencias y descubrí que era capaz de obtener hermosas parábolas e hipérbolas sonoras que me parecían análogas a las que se encuentran en el mundo visual. Finalmente, luego de varios años, empleé sirenas como instrumentos musicales en dos de mis partituras: Amériques (para gran orquesta) e lonisation (para grupo de percusión). En Poéme électronique obtuve el mismo efecto pero esta vez gracias a un dispositivo electrónico.
Ionisation es parte del mundo sonoro creativo de Varèse, es una de sus sinfonías enteras de nuevos sonidos…, del mundo industrial, es también un concepto que proviene de la física; juntos ¿por qué no?, otra vez conceptos científicos y artísticos, que forman parte de nuestra cotidiana conciencia[13].
            Varèse, Picasso, Gaudí y García Lorca tienen una visión del mundo, del hombre y del arte, que los acerca como artistas, con lenguajes  libres, personales, originales y a la vez universales. La necesidad de búsqueda los llevó a encontrar lenguajes, técnicas, recursos, materiales, que aprovecharon según sus necesidades expresivas. Tuvieron la creatividad suficiente para tomar con fantasía e imaginación todo lo que el siglo XX les ofrecía: avances tecnológicos, nuevos materiales, acercamiento de las artes a las ciencias duras, contactos fluidos con otros artistas, pensadores, científicos, debido a la facilidad de las comunicaciones. Nada les resultó chocante, nada los paralizó. Desde el hoy se posicionaron como observadores críticos del ayer,  proyectándose hacia el mañana.
Veamos cuales son algunos puntos de contactos que hemos encontrado entre estos contemporáneos:
·        La forma no constituye un punto de partida ni un modelo a seguir ni molde a llenar, no lo es para Varèse ni para Picasso ni para Gaudí ni para García Lorca, aunque todos tienen un origen en un tiempo y espacio determinado, histórico-cultural y todos tienen y aceptan sus raíces. Varèse habla de forma cristalizada, acercándose a la mineralogía, a la composición de los cristales. Picasso se refiere a una forma alejada del modelo real, forma preconcebida en el interior del artista, es una visión subjetiva no real. Gaudí se basa en las paraboloides e hiperboloides formas de la naturaleza. García Lorca descubre el verso libre, que adquiere la forma que su imaginación plasma a través de imágenes simbólicas y oníricas.
·        Los recursos, los materiales, nada se desaprovecha; todo es bienvenido para otorgarle forma a la idea creativa que subyace.
·        La concepción del espacio y del tiempo que transcurre en ese espacio. La concepción de los hechos, de las situaciones, espacialmente entendidos.
·        Varèse, un músico del siglo XX, ejerce un dominio renovadoramente creativo sobre los parámetros más importantes que intervienen en la composición musical: timbre, forma, textura, aspecto rítmico, organización de las alturas.            




[1] Charles Baudelaire, poeta simbolista francés, 1821-1867.
[2] Publicados en recopilación póstuma, 1868.
[3] El pintor en la vida moderna, fragmento de El arte romántico.
[4] Las señoritas de Avignon (1907, oleo, antecedente cubista), el Guernica (1937), Retratos de  Marie-Thérèse Walter  y  de  Dora  Maar.
[5]  Dr. Arquitecto, Universidad Politécnica de Cataluña.
[6] Granada, 1898-1936. Poema del cante jondo (1921-1931), Romancero gitano (1928), Poeta en Nueva York (1933), Llanto por Ignacio Sánchez Mejía (1935). El diván de Tamarit. Teatro: Mariana Pineda (1927), La zapatera prodigiosa (1930), Doña Rosita la soltera (1933), Bodas de sangre (1933), Yerma (1934), La casa de Bernarda Alba (1936).
[7] Escrita entre 1929-1930, publicación póstuma, 1940.
[8] Citado en La música contemporánea, Barcelona, Salvar, 1973, pp. 120-21.
[9] VARÈSE (Edgar), Varèse por Varèse, publicado en Revista Realidad Musical Argentina, Nº 4, junio 1984.
[10] Ibidem
[11] VARÈSE, Op. cit.
[12] VARÈSE, Op. cit.
[13] VARÈSE, citado por HONOLKA (Kart), Historia de la Música, Madrid, Edaf, 1980, p. 450